No
hay nada como ser madre. Es una mezcla única por completo de extasiado
gozo, temor, inexplicable amor, sentimientos de incompetencia,
contentamiento y gratitud. La maternidad ensancha el corazón de una a
medida que llegamos a amar a nuestros hijos incluso de manera más
profunda de la que pensáramos posible jamás.
Mientras lees hasta
el final las historias y los pasajes bíblicos de Bendiciones para las
Madres, comprende de nuevo cuánto te ama Dios y las maravillosas
maneras en que él obra en tu vida como madre.