Cameron Townsend quería promover la lectura de la Biblia en latinoamérica. Pero las únicas Escrituras de que disponía estaban en español - lengua extraña para los pueblos nativos -. Para llevar a cabo esta tarea Cam tuvo que buscar la forma de ¡traducir la Biblia a idiomas que ni siquiera tenían alfabeto! Así comenzó la aventura de plantar semillas de vida en el corazón de las personas de Guatemala y México.