Toda persona experimenta algo especial en el momento que conoce al Señor Jesús como Salvador de su vida. Cuando esto ocurre, el mundo es diferente, el cielo se ve más hermoso; hay un deseo en el corazón por hablar acerca de Jesús en todas partes. No nos importa el momento, el lugar o la situación para testificar de lo bello y hermoso que es nuestro Dios y lo mucho que Él ha hecho en nuestras vidas y en nuestro corazón. En ese momento se experimenta el amor verdadero, puro y santo que ofrece nuestro amado Jesús.