Muchas heridas emocionales están causadas por padres terrenales que no saben amar... o estar presentes. No obstante, cuando se conoce realmente al Padre Dios - el Padre celestial para quien ningún problema es demasiado grande o insignificante -, se experimenta el poder sanador de su amor.
Apoyado en las Sagradas Escrituras y en experiencias vividas en tres continentes, Floyd McClung ilustra de forma reconfortante el afecto generoso que fluye del corazón de Dios.