La libertad tiene
diversos enemigos mortales. Uno de los más destructivos es el espíritu
de opresión, que trabaja día y noche para destruir los cimientos. Este
espíritu de opresión suele disfrazarse y aparecer como: haraganería,
miedo, baja autoestima, egoísmo, falta de creatividad, desconfianza,
falta de iniciativa... Sea cual fuere su nombre, todos son obstáculos
en el camino hacia la libertad.
La
libertad nos exige tres elementos básicos que asegurarán la plenitud en
todas las áreas de nuestra vida: establecer prioridades, organizarse y
disciplinarse.
Todos fuimos creados para ejercer autoridad en nuestras vidas… todos tenemos que dar cuentas a alguna autoridad superior; sin embargo, nuestras pasadas...