Dios ha dejado un representante y defensor de su voluntad en la Tierra, para que pueda ofrecer sanidad y espranza para la humanidad sufriente. Los politicos no tienen la capacidad de regenerar la sociedad, los organismos de fuerza publica no pueden prevenir la violencia ni el odio; las escuelas no pueden cambiar el corazon de los niños. Todos los esfuerzos humanos carecen de sentido cuando se trata de estar a la altura de las expectativas de Dios. Hay una sola institucion que puede traer esperanza y cambiar el mundo: LA IGLESIA DE JESUCRISTO