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| Historia CLC Ecuador |
El inicio de CLC en Ecuador, estuvo estrechamente ligado con la hermandad y complemento de otros ministerios en el país. Hace años la Unión Misionera Evangélica (UME) con la visión de suplir la necesidad que existía de literatura cristiana en el país, abrió un depósito para surtir a otras librerías. Y al crecer la demanda abrieron una librería propia en la capital. El proyecto tuvo éxito, pero encontraron que al crecer el ministerio literario, este requería más especialización y dedicación de la que podían dar. Ya que su prioridad era establecer iglesias y entrenar pastores. Los hermanos de la UME, habían oído algo de nuestro ministerio y buscaron la CLC en Colombia para conocer más de nuestra visión y misión. Al compartir con ellos se sintieron identificados y a gusto con nuestra manera de trabajar y nos ofrecieron el depósito y la librería, con el compromiso de continuar lo que habían empezado con mucho esfuerzo, para mayor beneficio del país. Los hermanos de Colombia vieron que la situación era propicia para la CLC pero la pregunta era ¿dónde encontrarían obreros para semejante desafío? Luego de un tiempo de oración y búsqueda, se llegó al consenso que la pareja conformada por Carlos y Luz Marín podrían hacerlo. Esto implicaba un sacrificio grande para todos. Para la CLC de Colombia, representaba desprenderse de sus mejores libreros y gerentes en dos librerías, y para los Marín, dejar su familia, amigos y país para iniciar la CLC en Ecuador. El Señor confirmó la decisión a todos. En enero de 2001 se trasladaron a Quito, abriendo el ministerio de la CLC a unos kilómetros del monumento denominado "la mitad el mundo". Aún siendo países hermanos y vecinos, las diferencias culturales son amplias. La sensación inicial de soledad fue cambiando con la cálida recepción de las iglesias y ministerios, lo que permitió llevar más literatura a pueblos y ciudades de la nación. Pero de manera simultánea vinieron los sufrimientos y problemas: primero conseguir personal idóneo y estable, luego aprender a lidiar con los trámites y demoras en las importaciones, y finalmente luchar con una bodega muy pequeña que reventaba y una oficina improvisada donde no cabían dos personas. Las presiones económicas de estos primeros tiempos, se daban a diario, había dificultades para cubrir el presupuesto y las necesidades familiares. Sin embargo en todas estas vivencias, Dios estuvo ahí, para recordarnos que si Él está con nosotros ¿Quién podrá estar contra nosotros? Desde el comienzo todos insistían en que CLC debía abrir una librería en Guayaquil, la ciudad más grande del país en habitantes, comercio y cristianos. Esta petición era una alta prioridad, pero de repente apareció una pareja en Cuenca, la tercera ciudad del país, quienes nos ofrecieron tomar su pequeña librería, y permitir que ellos siguieran como obreros de CLC en la librería. Nos sorprendió la manera fácil y natural como se dieron las cosas. Pero ese es el tipo de sorpresas del Señor en esta vida de obediencia por fe. Nuestros ojos seguían puestos en la ciudad de Guayaquil, ya que las peticiones para estar allí seguían. En su tiempo el Señor nos dio una persona, que estaba orando por tener una librería en su ciudad y ella misma se ofreció para unirse al trabajo de CLC, todo esto como parte de sus respuestas de oración. Luego el Señor nos proveyó para adquirir un vehículo muy adecuado para realizar las visitas a las regiones más apartadas donde no hay librerías. El entusiasmo y calor con el cual nos reciben los hermanos de estos lugares nos llena de ánimo y gratitud. Otro paso significativo en el desarrollo de CLC Ecuador, es la conformación de un grupo de personas comprometidas con el ministerio, que sienten que el Señor les ha llamado y colocado, para conformar el equipo de la misión en este país. En la medida que más personas aceptan ese llamado de usar sus vidas en este ministerio, más podemos extender la palabra impresa a toda la nación para la honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo. |
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